De acuerdo con la Ley Española, desde el 5 de enero de 2022 y según la vigente Ley 17/2021, las mascotas en España han dejado de ser consideradas simples “bienes muebles” para reconocerse como seres sintientes. Lo que significa que, en un proceso de divorcio, los jueces deberán tener en cuenta el bienestar del animal antes de decidir quién se quedará con la custodia.

Factores relevantes, en estos términos son, por ejemplo, el vínculo emocional y la capacidad económica de cada parte: quién se ha involucrado de mayor manera en el cuidado del animal, así como quién puede hacer frente a un mayor número de gastos en caso de que el animal necesite asistencia veterinaria, entre otros conceptos.

Las rutinas, horarios y disponibilidades de las personas que se responsabilizan de un ser vivo es de alta importancia a la hora de ver quién puede/quiere dedicar más tiempo a la mascota, así como un acuerdo previo, como una adopción conjunta puede influir en la decisión judicial.

Una custodia, al final de su proceso de resolución, puede tener tres finales: exclusiva, compartida o en régimen de visitas. El primer caso es cuando se trata de un veredicto excluyente. La compartida vincula a ambas partes y reserva una viabilidad en cuanto a la división de gastos y turnos de cuidados para la mascota. La última opción baraja el régimen de visitas, similar al propuesto con niños: visitas programadas para mantener contacto con la mascota.

Antes de una custodia: ¿Cómo puede llegar a afectarle mi divorcio a mi mascota?

Como animales sintientes que son, perros y gatos (entre otros) son más que capaces para percibir sentimientos negativos de sus amigos humanos. Si bien son receptivos a su felicidad, también a su tristeza y pesimismo.

Una separación afecta a todos en una familia y, aunque una mascota pueda expresarlo de manera diferente, sus emociones pueden no variar demasiado de las nuestras.

Ansiedad y estrés pueden ser algunos de los síntomas que se detecten en el animal dadas las alteraciones en rutinas y formas en las que se habla. Las discusiones no solo pueden causarles tristeza, sino hiperactividad, destructividad y conductas defensivas. Experiencias que concluyen de este modo son las que nos hacen reflexionar sobre la importancia de los regímenes de visitas.

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